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GUANGZHOU 1 REAL MADRID 7
Cuentan los sabios que Alejandro Magno dejó escrito es su funeral los siguientes deseos: Que su ataúd fuese llevado a hombros transportado por los mejores médicos de la época. Que los tesoros conquistados fuesen esparcidos en el camino hacia su tumba. Y que sus manos quedasen fuera del ataúd balnceándose y a la vista de todos. Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó cuales eran las razones, a lo que Alejandro respondió:
- Quiero que los médicos carguen con el ataúd para demostrar a todos que ellos no tienen, ante la muerte, el poder de curar. Quiero que todos vean mis tesoros para que contemplen que los bienes aquí conquistados, aquí permanecen. Y por último, deseo que mis manos se balanceen al viento para que las personas vean que vinimos con las manos vacías y con las manos vacías partimos; cuando se nos termina el más preciado de los tesoros, el tiempo.
El Madrid regaló en China noventa minutos mágicos de su preciado tiempo. Fue una porción de tan codiciado tesoro en la que hubo cabida para todo tipo de goles: con el pie, con el talón, con la cabeza, por corazón, e incluso hubo uno a pecho descubierto. Fue un duro golpe en la cabeza del Guangzhou chino, el dragón de Asia que a manos del Madrid, se convirtió en un dulce gatito.
El partido dejó al descubierto algunas interesantes conclusiones de la presente pretemporada. La primera es que el Madrid llegará enchufado al primer compromiso serio de la temporada, la Supercopa ante el Barça. La segunda es que el equipo ha dado un salto hacia adelante. Se aprecia un mayor ajuste de todas las piezas. Los jugadores parecen tener más claro cual es su papel. Tercero; los nuevos funcionan. Callejón es un acierto y un relevo de garantías para Di María. Lo de Coentrao, es curioso. Es como las cintas aislantes de las cajas de herramientas. Siempre están ahí y te preguntas para que diablos la compraste. Pero al final, la acabas utilizando hasta de cinta para el pelo. Todo en uno. De Varane, todavía es pronto para saber como está el melón. Altintop y Sahin, en la sala de espera.
En fin, la primera gran cita se acerca y el Barça vuelve a estar en el punto de mira. La Supercopa llega la semana que viene. Para quien la gane será Super y para quien la pierda, más bien Copa. El Madrid me parece un punto por encima del Barça, por intensidad y ambición. Esperemos que no hayan factores de corrección que alteren las curvas de los dos equipos. Paciencia que las bicicletas son para el verano, y el fútbol también.