EL BLOG DEL REAL MADRID

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Cuenta la leyenda que Damokles era cortesano de Dionisio I, El Viejo (siglo IV, AC), tirano de Siracusa, a quien envidiaba por su vida aparentemente afortunada y cómoda. El rey, con el propósito de escarmentarlo, decidió que Damokles lo sustituyera durante un festín, pero para ello dispuso que sobre su cabeza pendiera una afilada espada desnuda suspendida de una crin de caballo. De esta manera, Damokles pudo comprender lo efímero e inestable de la prosperidad y del lujoso modo de vivir del monarca. La frase la espada de Damokles se utiliza desde hace mucho tiempo, para expresar la presencia de un peligro inminente o de una amenaza.

El Real Madrid es como Dionisio I, el Rey al que todos temen y envidian; pero como tal, sujeto a las críticas más feroces. Su reinado siempre se ve envuelto en fuertes disputas en las que nunca faltan rivales para asaltar el trono. El Madrid siempre convivirá con esta amenaza histórica, su espada de Damokles dispuesta a cortarle la cabeza.

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27 oct 2011

ASI, ASI, ASI MACHACA EL MADRID

foto el Mundo

REAL MADRID 3  VILLAREAL 0

Un humilde picador de piedra vivía resignado en su pobreza, aunque anhelaba con deseo convertirse en un hombre rico y poderoso. Un buen día expresó en voz alta su deseo y cuál fue su sorpresa cuando vio que éste se había hecho realidad: se había convertido en un rico mercader.
Al poco tiempo se cercioró de que debido a su condición se había creado muchos enemigos y sintió miedo. Cuando vio cómo un feroz samurai resolvía las divergencias con sus enemigos, quiso convertirse en tan respetado guerrero y así fue. Un día se sorprendió mirando al sol desde la seguridad de la ventana de su casa y pensó: "él si que es superior, está por encima de todas las cosas. ¡Quiero ser el sol!".
Cuando logró su propósito, tuvo la mala suerte de que una nube se interpuso en su camino entorpeciendo su visión y pensó que la nube era realmente poderosa. Pero un viento arrastro la nube, entonces decidió que quería ser viento. Cuando fue viento, observó que aunque soplaba con gran fuerza a una roca, ésta no se movía y pensó: ¡ella sí que es realmente fuerte, no hay nada más fuerte que una roca en todo el universo.
Pero cuál fue su sorpresa al ver que apareció un picador de piedra que tallaba la roca y empezaba a darle la forma que quería pese a su contraria voluntad. Esto le hizo reflexionar y le llevó a pensar que, en definitiva, su condición inicial no era tan mala. Deseaba volver a ser un humilde picador.

Andaba el Madrid perdido en pensamientos que le hacían desear ser un equipo de toque, al estilo del Barcelona. Pero cuando vio que lo comparaban en exceso busco ser el mejor  al contragolpe. Dicho estilo no le resulto placentero, ya que no cubría todas las expectectativas. Así que soñó con controlar los partidos, pero esto tampoco resulto. Así que un día simplemente decidió ser el mismo, el equipo que había maravillado al mundo entero con su juego febril, rápido y que asfixiaba a sus rivales hasta el punto de pedir clemencia ante semejante avalancha.

El Madrid, al igual que los últimos partidos, solo necesito media hora para hundir al submarino amarillo. El pitido inicial libero el avispero en el que se convirtió el Bernabeu para los jugadores levantinos. Fue media hora de fútbol descomunal. Convertir a jugadores de la talla de Rossi, Cani, De Guzman, Valero y compañía en juveniles; tiene un merito enorme. El equipo de Mourinho parecía jugar con unas décimas de fiebre, fabulosamente alocado y sublimemente extasiado. La pelota pasaba tan rápido que los jugadores del Villareal no la veían, los expectadores la deducían.

A los dos minutos ya le habían anulado un gol a Sergio Ramos, simplemente retrasaba la agonía. Estado este en el que cayeron los hombres de Garrido con los goles de Benzema, Kaka y Di María. Goles de todos los posibles estilos habidos y por haber. Mención especial a Di María. El argentino pudo hasta con el cámara de televisión. Fenomenal Ramos como central. Esta posición parece centrarle efectivamente, sobretodo la cabeza. Por su parte Marcelo sigue con su escalada hasta la cumbre de su ocho mil particular, Roberto Carlos

En la segunda parte el Villareal firmó la rendición, el Madrid gentilmente aceptó. Alguna intervención aislada de Casillas sirvió para que el mejor portero del Mundo pudiera cobrar las dietas. En definitiva, el Madrid ha recuperado su estilo de siempre. Una forma alegre, vistosa y sobretodo demoledora de jugar al fútbol. 

Ahora saldrán muchos debates sobre quien juega mejor al fútbol. ¿Papa o Mamá?. ¿El Madrid o el Barça ? Diferentes formas de llevar las cartas al buzón. Las dos validas. A unos le gustara mas el estilo cule de picar a los timbres, saludar a los vecinos y ordenarlas por orden alfabético. A otros, en cambio, prefieren dejarlas directamente debajo de la puerta o arrojarlas por las ventana abiertas. Yo me apunto a este sistema, mucho mas practico y vistoso. Pero esto es largo y todavía queda mucha correspondencia por repartir.

10 ene 2011

EL MISIL BLANCO TUMBÓ AL SUBMARINO AMARILLO


foto As 
REAL MADRID 4   VILLAREAL 2
Lanzándose desde una cima, un águila atrapó a un corderito. La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse. Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños. Estos le preguntaron que clase de ave era aquella, y les dijo: "Para mi, sólo es un cuervo; pero él, se creyó un águila".
El Villarreal anoche creyó que podía volar, de echo durante la primera parte desplegó sus alas y toda su magnifica estampa por el Bernabéu. Pero para asaltar el fortín blanco no basta con parecer águila, ni tan siquiera serlo, hay que sentirlo. Cristiano por su parte no solo lo siente, lo sabe. Ronaldo acabó con el debate del 9, Higuaín descansa tranquilo! El portugués corrió, presionó, centró, remató e incluso marcó, tres goles por cierto.
El partido empezó sin tregua alguna. En el min. 6 Cani sugirió al Bernabéu que aguardaba otra noche de infarto, el Villarreal daba primero 0-1. Pero CR7 no estaba para muchos sustos y dos minutos después aprovechó una asistencia de Özil para empatar el partido. El Villarreal lejos de asustarse, cogió el mando del partido con más fuerza. En otra gran jugada amarilla Marco Rubén volvía a adelantar al Submarino, 1-2. El Madrid se había despeñado al mar por un acantilado, su muerte parecía segura. Pero el Villarreal cometió el error que cometen todos los villanos de las películas de James Bond, dio por muerto al bueno sin ver el cadáver. Así, cuando la primera parte disponía a echar el cierre, Ronaldo aprovechó una  falta botada por Alonso para volver a nivelar el partido.
La segunda parte fue un asedio total. El empate de Ronaldo había causado más daño del esperado al submarino. Si en el primer envite el Villarreal percibió como el agua del mar se replegaba debió haber previsto lo que estaba por venir, el gran sunami. El Madrid se convirtió en un torbellino de presión, ataque y corazón maravilloso. Pero el gol no llegó hasta el min. 79. Por entonces  Mourinho ya había dejado ver sus intenciones sustituyendo a Kaká por Arbiol. El estallido llegó cuando Ronaldo desde el suelo recogió un rechace dentro del área para de forma antinatural volver sobre sus pasos y disparar su tercer torpedo, el submarino amarillo tocado y hundido, 3-2.
Ronaldo estaba en fuera de juego en el tercer gol pero el arbitro lo había estado durante todo el partido con el tema de las tarjetas. Pero el Madrid, lejos de acallar los tambores de guerra, y preso de una ira descomunal siguió lanzando artilleria pesada sobre la portería rival. El cuarto gol de Kaká reflejó el amor propio de este equipo y llevó el jolgorio al graderío, el Madrid lo había vuelto a hacer.
El Barça no falla, el Madrid tampoco. El Real se mueve mejor con el disfraz de cazador que de presa, le atrae más perseguir que ser perseguido, hacer luces a que le deslumbren. Una vez más los blancos remontaron un partido que parecía imposible, y es precisamente esta palabra la clave de todo. Si imposible parece alcanzar a este Barcelona desesperante para los rivales es lo que hace el Madrid. Da igual que le arrolle un tren como pasó en el Nou Camp, no le importa que le minen el camino, le pone quedarse con diez en los partidos, ni siquiera le funciona el autosuicidio; este equipo es inmortal.