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Cuenta la leyenda que Damokles era cortesano de Dionisio I, El Viejo (siglo IV, AC), tirano de Siracusa, a quien envidiaba por su vida aparentemente afortunada y cómoda. El rey, con el propósito de escarmentarlo, decidió que Damokles lo sustituyera durante un festín, pero para ello dispuso que sobre su cabeza pendiera una afilada espada desnuda suspendida de una crin de caballo. De esta manera, Damokles pudo comprender lo efímero e inestable de la prosperidad y del lujoso modo de vivir del monarca. La frase la espada de Damokles se utiliza desde hace mucho tiempo, para expresar la presencia de un peligro inminente o de una amenaza.

El Real Madrid es como Dionisio I, el Rey al que todos temen y envidian; pero como tal, sujeto a las críticas más feroces. Su reinado siempre se ve envuelto en fuertes disputas en las que nunca faltan rivales para asaltar el trono. El Madrid siempre convivirá con esta amenaza histórica, su espada de Damokles dispuesta a cortarle la cabeza.

28 mar. 2012

EUROPA ESCUCHÓ AL MADRID

foto As

APOEL 0  REAL MADRID 3

Cuando tan torpe la razón se halla, mejor habla, señor, quien mejor calla. Hay silencios que hablan por si solos y eso es lo que pretendió decir el Madrid tras el ROMERATO sufrido en Vila-real. El Madrid no se quejó por las equivocaciones, que las hubo en los dos bandos, lo hizo por la formas. Paradas Romero buscó la cosquillas al Madrid desde el principio y cosas de la genética, este club las tiene, vaya si las tiene. Tan sibilina actuación provocó que los hombres de Mourinho se mordieran la lengua de la misma forma que mordieron el polvo.

Y cierto es que el celebre Romero dictó sentencia, sentenció la Liga. Y digo esto porque ese día movieron el avispero y todos sabemos que eso nunca debe hacerse. El Madrid salió de Vila-real más fuerte que nunca y más convencido que esta Liga no se va y que esta Champions si se queda. 

Anoche los hombres de Mou rompieron su silencio, el silencio de los corderos. Porque si bien el Apoel pareció un rebaño esperando la llegada del lobo, no es más cierto que fue duro de pelar. Un equipo con un mérito enorme por su sola presencia en tan avanzada fase, pero que no pudo contener a un Madrid dotado de una enorme paciencia. El equipo blanco jugó lento, pero seguro de que el canto se rompería. Si sorpresa grata fue la presencia de Sahin, ingrata fue la de Coentrao. El primero se le espera con la misma ilusión que lo hacen las solteras a su príncipe azul. Al segundo se le teme con el mismo miedo a que el principe se convierta en rana.

El peligro de ayer era la desesperación de ver como la ilusión del Apoel repelía una y otra vez cualquier conato de ocasión blanca. Los chipriotas, que tienen de chipriota lo mismo que Alonso de Suizo, aguantaron hasta la aparición de la dupla Kaká-Marcelo. Mou acertó con los cambios y ellos fueron los artífices del vendaval que en 15 minutos arrasó la isla entera. Dos goles de Benzema y otro de Kaká acercaron a Madrid el sueño de la Décima.

Una vez rotos los silencios, Europa entera ha escuchado la voz atronadora con la que el Madrid buscará recuperar el trono perdido. Conquistada la isla de Chipre aguarda, presumiblemente, Alemania. Los Bávaros serán otra historia, el Madrid, también.